1 de enero

¡Adiós, pasado! ¡Bienvenido, futuro!

Al concluir un año más, y antes de que se inicie el nuevo, es conveniente detenerse un momento y pensar: «¿Qué progresos he hecho este año? ¿Habré hecho lo mejor que pude por Jesús, considerando todo lo que Él hizo por mí?» ¿Ha sido verdaderamente un año para el Señor, vivido para Él, mediante Su poder, Su fortaleza y Su guía, conforme a Su voluntad? ¿Ha tenido los frutos del Espíritu, los frutos de Su Palabra? ¿Ha sido un año por el cual te sientes agradecido, seguro de haber complacido al Señor?

 

También es un momento apropiado para considerar las bendiciones recibidas. ¿De qué acontecimiento del pasado año te sientes más agradecido? ¿Cuál es tu oración, o tu esperanza, para el año nuevo? ¿Cuál de las promesas de la Palabra de Dios invocas para el año que comienza?

 

Al comenzar este año, te pedimos, Señor, que nos ayudes a mirar hacia adelante con fe y a trabajar aun más, más sacrificadamente y con mayor dedicación. Danos fuerzas para hacer lo que nos pidas; guíanos, oriéntanos y guárdanos en Tu voluntad, Señor. ¡Danos un buen año, y al margen de lo que nos traiga, ayúdanos a vivirlo plenamente para Ti!

 

«¡Amanece un nuevo año;                oh Maestro, que sea, sí, en testificación y victorias, otro año para Ti!»

 

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