14 de febrero

No te preocupes por nada, ¡limítate a obedecer!

Tu felicidad, tu salud y las bendiciones que recibas en esta vida dependen de tu obediencia a Dios. Si obedeces al Señor y eres fiel y leal y estás lleno de confianza y de fe, entonces Dios tiene que bendecirte. ¡Pero si no lo está haciendo, no es culpa de Dios, sino tuya! Es que algo anda mal.
A veces todo lo que hace falta es tener fe para confiar en Dios, en que Él sabe lo que hace. Del mismo modo que un niño debe confiar en sus padres, aunque no siempre entienda por qué debe hacer esto o aquello, o por qué no debe hacerlo. ¡Simplemente tiene que hacerlo «porque papá lo dice»! ¡Pues papá sabe más que él, y por lo general terminará por descubrir que papá tenía razón! La actitud más inteligente que puede tener un niño es escuchar y obedecer a sus padres, actuar como ellos y hacer lo que le digan. ¡De ese modo evitará problemas y podrá sobrevivir! Así pues, ayúdanos, Señor, a confiar en Ti y a obedecerte, así sea que entendamos o no de qué modo estás obrando en nuestras vidas.
Para Dios, lo que cuenta es tu fe en Él y en Su Palabra, así como tu obediencia al Señor. Que Dios te bendiga y te ayude a creer y obedecer. Como dice la letra de un antiguo himno, «¡si con Jesús muy feliz quieres ser, no hay otra solución que confiar y obedecer!»

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