15 de noviembre: ¡Cómo se parecen las Palabras del Señor a un hermoso collar de perlas!

 

¡La Palabra de Dios es fuente absolutamente inagotable de sabiduría y conocimientos! ¡Constantemente descubre uno en ella tesoros nuevos y viejos! Se conservará fresca por mil veces que se lea, y el que con más frecuencia la repasa es el que con mayor seguridad descubrirá en ella nuevas maravillas. ¡Cada vez que ahondamos en la Palabra extraemos inapreciables verdades a puñados!

¡Pero estas perlas de conocimiento no son nada sin el Espíritu! Por mucho que estudies, hace falta el Espíritu y la mano de Dios para ensartar las perlas de Su Palabra y juntarlas en su debido orden, bien arregladas, formando un conjunto útil; ¡un esplendido y hermosísimo rosario de verdades que adorne nuestros pensamientos y corazones en su debido orden, secuencia, tamaño, importancia y belleza! En eso se distinguen el conocimiento y la sabiduría: ¡La sabiduría consiste en saber aplicar los conocimientos que ya tienes! Es saber emplear los conocimientos de la Palabra de Dios con fines útiles.

No desprecies, pues, las bellezas, las riquezas y los tesoros de la Palabra de Dios. ¡Y por sobre todo pídele sabiduría a Dios! “Ante todo, adquiere sabiduría.” ¡Es mejor que el oro! (Pr.4:7; 16:16)

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