17 de diciembre

 

¡«Esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz»! (Juan 3:19)

 

¿Por qué elegiría alguien las tinieblas? ¡Porque parecen más cómodas! La luz es enceguecedora y destruye las tinieblas. Por eso hay mucha gente que no está dispuesta a dejar que la luz acabe con sus viejas costumbres y su viejo ser. Y cuando la gente rechaza la verdad, Dios le deja creer una mentira, puesto que después de rechazar la verdad, ¡lo único que le queda por creer es una mentira!

 

Cuando has rechazado a Dios, no te queda más dios que Satanás, tal como les sucedió a Adán y Eva en el Huerto, después de aceptar las mentiras de Satanás, de creerle a él en lugar de a Dios y de robar el fruto prohibido del Arbol de la Ciencia del bien y del mal (Veáse Gén.3). ¡El mayor pecado no fue que comieran del fruto, sino que rechazaran la verdad de Dios, que creyeran la mentira del Diablo y que lo obedecieran a él en lugar de obedecer a Dios! ¡Los que quieran creer las mentiras del Diablo terminarán por creerlas, pero el Espíritu Santo les hará saber a los hijos de Dios qué es verdad y qué es mentira!

 

¡Gracias a Dios por nuestro conocimiento de Su Palabra, que nos ha sacado de la oscuridad de este mundo, llevándonos a Su luz admirable y a la libertad del verdadero Evangelio de Jesucristo! «¡Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz!» (Efe.5:8)

 

 

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