19 de diciembre

 

¡Que el Señor sea tu «primer amor» y lo mantengas siempre en ese lugar! (Apoc.2:4)

 

¡Si se quiere estimar a Cristo, hay que estimarlo por encima de todo! ¡Debes buscar primeramente al Rey y Su Reino! ¡Y buscar primero significa ante todo y por encima de todo! Delante de todo, por encima de todo, más allá de todo, ¡y más que todo! ¡El primer lugar debe pertenecerle a El!

 

¡De todo tu tiempo, el más importante debe ser el que pasas con el Señor! ¡Descuidar tu relación con el Rey de reyes porque estás muy ocupado con los asuntos del reino puede ser desastroso para tu vida espiritual y tu comunión con el Señor! «No tendrás dioses ajenos delante de Mí» (Exo.20:3). ¡Ni siquiera Su servicio! ¡Ni siquiera las almas perdidas! De modo que a ti te concierne dedicarle un ratito a Dios, ¡y deberíamos dedicarle un tiempo todos los días! ¡Cada día!

 

Si pones primero al Señor y te deleitas en El por encima de todo, podrá confiarte otras cosas, pues éstas ya no se interpondrán entre tú y El. ¡No sustituirán ni restarán importancia al Señor en tu vida, ni te distraerán, sino que servirán como suplemento y ayuda y lo único que harán será engrandecer tu servicio para el Señor! ¡Y todas las cosas te serán añadidas mediante Su poder, Su fortaleza y Su fuerza, y a Su tiempo! (Sal.37:4; Mat.6:33)

 

 

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