21 de noviembre: Dios está retratado en Su Hijo.



 Ninguno de nosotros puede llegar a comprender lo grande y lo maravilloso que es Dios, nuestro Padre; ¡está fuera del entendimiento humano, ya que El y Su Espíritu rebasan el universo entero! ¡Tan lejos está El de nuestra comprensión, que tuvo que crear un Ser que pudiera enseñarnos Su amor, alguien que estuviera en nuestro mismo terreno, alguien que pudiéramos ver, alguien que pudiéramos sentir, alguien que bajara a Dios y lo pusiera a la altura de nuestra comprensión! Un hombre que fuera como El, a quien llamó Su Hijo.

             Dios se rebajó a enviar a Su Hijo Jesucristo a nacer en esta tierra para que viéramos cómo es el propio Dios. Jesús es Su medio más excepcional de comunicación con nosotros. Por medio de Su Hijo, El nos transmite Su propio Amor.

             Jesús es como la punta del témpano, la parte visible; mas la parte que es con mucho la mayor, Dios, está fuera de vista. A pesar de que uno no ve el resto del témpano, se alcanza a formar al menos una ligera idea de cómo es por la parte que asoma fuera del agua de este mundo, en esta dimensión, la dimensión del hombre. ¡Sabemos que Dios tiene que ser Amor por la parte amorosa de El que vemos en Jesús!

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