24 de octubre: ¡No importa qué otra cosa estés haciendo…siempre puedes estar orando!

 

No hace falta que te eches de rodillas al suelo para poder orar. Pues de hecho, en todo lo que haces deberías orar y tener puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de tu fe.

Orar es como respirar, como respirar constantemente el Espíritu Santo. ¡Mantente en todo momento en comunicación con el Señor, pensando en El constantemente, y El te ungirá y te guiará con Su Espíritu en todo lo que hagas! ¡Si oras por cada cosa que haces y le pides a Dios que te dé sabiduría, El prometió que te la daría!

El Señor puede ahorrarte un montón de trabajo y tiempo si tan sólo oras antes de comenzar cualquier tarea. Ora y pídele al Señor que te ayude y te guíe, aunque sólo se trate de una palabra: “¡Jesús, ayúdame, por favor!” Puedes orar en una fracción de segundo y recibir la respuesta a tu oración enseguida, ¡pero si te apoyas en tu propia prudencia o en tu propia sabiduría tal vez cometas un error lamentable!

De modo que “¡ora sin cesar!” (1Tes.5:17) Consúltalo todo con el Señor, cada problema, cada decisión, y asegúrate de estar haciendo lo que El quiera que hagas. “¡Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas!” (Pro.3:6)

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