28 de diciembre

 

El amor, el Señor, y los auténticos valores de la vida. ¡Qué desdeñable es todo lo demás!

 

 

«Quédate con tus mundanos tesoros,

»con tu plata y tu oro.

»¡Pero el Espíritu, el Espíritu,

»en verdad con lo que nadie puede comerciar!»

 

¡El único que puede satisfacer tu corazón es Jesús! ¡El es la solución! Pero mientras sigas buscando en el mundo cosas que te hagan feliz y te satisfagan, ¡no hallarás la Verdad! (Véase 1Jn.2:15-17)

 

La Palabra de Dios nos advierte: «No sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas» (1Tim.6:17). No seas como aquel hombre rico de la Biblia que quería construir graneros más grandes para incrementar sus bienes en beneficio propio, no para compartirlos con los demás. (Luc.12:15-21) Su alma se había colmado de avaricia y materialismo. Se dejó seducir por «el engaño de las riquezas» (Mat.13:22). Si Dios te bendice económicamente, no pongas tu confianza en el dinero, no dejes que se te suba a la cabeza, no seas altivo. «¡Sino pongan la esperanza en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos!» (1Tim.6:17)

 

Ayúdanos a desear, amar y anhelar Tu Espíritu, Tu amor y Tu sencillez, Señor, las cosas verdaderas, ¡no el «engaño de las riquezas», sino las realidades del amor y la Verdad! «¡Pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas!» (2Cor.4:18)

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