¡«No quitará el bien a los que andan en integridad»! (Salmo 84:11)

 

¿Qué desea tu corazón? ¡Si te deleitas en el Señor y en Su servicio, El ha prometido que te concederá las peticiones de tu corazón! (Sal.37:4)

 

Nada es demasiado para los hijos obedientes de Dios. Si le complacemos, no sólo recibimos todo lo que necesitamos, sino, generalmente, también lo que deseamos, y aún más de lo que necesitamos, ¡«mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos»! (Efe.3:20)

 

El Señor está dispuesto a hacer cualquier cosa por nosotros y a darnos todo lo que nos resulte beneficioso. ¡Pero El no siempre nos lo da todo, porque no siempre es bueno para nosotros! ¡Ya lo intentó antes con los hijos de Israel! ¡En varias ocasiones les concedió los deseos de su corazón, cuando no era bueno para ellos, pero envió pobreza a sus almas! (Sal.106:15)

 

Señor, Tú dijiste que si pasábamos la prueba, poniéndote a Ti en primer lugar y deleitándonos en Ti y en los Tuyos ante todo, entonces Tú nos confiarías otras cosas, todo lo que necesitáramos e incluso deseáramos, ¡porque ya no se interpondrían entre Tú y nosotros! ¡Cuando algo nos sea provechoso, dánoslo, Señor, y si algo no nos haría bien, por favor, aléjalo de nosotros! En el nombre de Jesús. ¡Amén!

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