Si reflexionas sobre los grandes hombres y mujeres que me han servido —tanto los mencionados en la Biblia como otros posteriores— verás que cada uno de ellos vivió para Mí y alcanzó tremendos logros en Mi nombre. Algunos, como los que aparecen en el capítulo 11 de Hebreos, no obtuvieron en la Tierra todo lo que les había prometido. Aun así, su fe no flaqueó, por lo que recibieron íntegramente sus grandes recompensas eternas.

¿Hay aspectos de tu vida sobre los que te preguntas si algún día intervendré en tu favor? ¿O te preocupa que algo que he dicho tal vez no resulte como tú esperas? Piensa en la gran nube de testigos que se menciona en la Biblia y medita sobre el consejo que te darían. Que su ejemplo sea un estímulo para tu espíritu y su valor te infunda tranquilidad. Así como no les fallé a ellos, no te fallaré a ti.

Jesús

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