Me encanta que te tomes ratos de comunión conmigo. Ni siquiera tiene que haber palabras, oraciones o alabanzas de por medio. Si vuelves tus pensamientos hacia Mí y dejas que tu mente y tu espíritu permanezcan en Mí, podemos comunicarnos místicamente.

Podemos ser como dos amantes que se alegran ante la perspectiva de estar en presencia el uno del otro, sin mediar palabras. Para ellos, abrazarse y mirarse a los ojos es comunicación suficiente. Sus corazones están en sintonía. No necesitan comunicarse verbalmente: están tan unidos que saben lo que el otro piensa. Lo mismo puede pasar entre nosotros.

Se necesita paz y contentamiento de espíritu para establecer ese vínculo conmigo. Comienza por alabarme o por pensar en Mí, por volver tu corazón hacia Mí y meditar sobre la bondad que te manifiesto. Al hacerlo, nos conectaremos espiritualmente.

Quiero que aprendas a alcanzar ese estado de plena relajación mental y corporal en el que Yo ocupo enteramente tus pensamientos. Siempre estoy presente para apacentar tu espíritu, guiarte en tus asuntos importantes y ofrecerte soluciones a los problemas que te agobian.

Jesús

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