Hace poco se comunicaron conmigo dos amigas para contarme ciertas situaciones difíciles que atravesaban. Primero fue Ina, que me llamó para decirme que los exámenes de su hija, que había estado tres años libre de leucemia, habían dado positivo. Acababa de recibir la desgarradora noticia, y sus emociones la rebasaban.

Unos días después Susana me envió un correo electrónico en el que me decía que su marido había quedado cesante sin previo aviso. Le preocupaba que tuvieran que dejar su casa nueva, pues dependían del sueldo de él para pagar las cuotas.

Puse todo de mi parte para infundir ánimo a las dos y les aseguré que las tendría presentes en mis oraciones, a ellas y a sus familias. Pensando en las circunstancias de mis amigas me acordé de esos letreros que se ven en muchos lugares públicos y dicen: «Romper en caso de emergencia». Normalmente los colocan encima de un gabinete de vidrio que contiene un extinguidor o una pequeña hacha por si ocurre un accidente.

Los cristianos también disponemos de un gabinete para emergencias. He comprobado que buscar refugio en Jesús y Su Palabra es una grandísima ayuda para salir adelante. Él dijo: «Las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida»1. Dedicando ratos a leer la Palabra de Dios y meditar en ella podemos renovar y vivificar nuestro espíritu, por muy desalentadoras que sean nuestras circunstancias.

La segunda vez que llamé a Susana para ver cómo iban las cosas, me dijo: «La verdad es que mi marido no ha conseguido trabajo aún, pero no me preocupa. Estoy segura de que Dios cuidará de nosotros. La buena noticia es que el domingo pasado, cuando estábamos en la iglesia, se acercó al altar y fue bautizado».

Dios tampoco les falló económicamente. A finales de mes supe por Susana que su marido había aceptado un buen empleo en una empresa multinacional.

Poco después recibí un mensaje de Ina en el que me decía que su hija se estaba recuperando rápidamente después de la quimioterapia. Ambas sintieron bien fuerte la presencia de Dios en la temporada que pasaron en el hospital.

Ambas amigas descubrieron, cada una de un modo singular, que Dios es «nuestro pronto auxilio en las tribulaciones». Se aferraron valientemente a su fe en sus momentos de zozobra, y Dios las sacó a flote.

 


1. Juan 6:63 

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