2 de Septiembre

<<Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas>> (Lucas 21:19)

El diablo es el promotor de la prisa. Siempre procura que nos sintamos apremiados; sabe que así somos más propensos a cometer errores.

Jamás debemos adelantarnos al Señor ni tratar de forzar las situaciones por nuestra cuenta. Cuando los hijos de Israel vagaban sedientos por el desierto, Dios le indicó a Moisés que le hablara a una peña y prometió que con ese pequeño acto haría brotar agua en abundancia de la roca. Moisés, sin embargo, furioso por todas las quejas que recibía de la gente, asestó a la peña dos fuertes golpes con su vara. Su intención era buena, pero no su proceder. Aquel incidente irritó tanto a Dios que le dijo: <<Por cuanto no creíste en Mí -la impaciencia airada denota falta de fe-, para santificarme delante de los hijos de Israel -manifestando más fe y reflejando mejor la infinita y amorosa paciencia que tiene Dios con Su pueblo-, por tanto, no entrarás con esta congregación en la tierra que les he dado>> (Números 20:1-12).

Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
-Santiago 1:3

(Oración:)
Señor, haz que aprendamos a tener paciencia y fe, lo cual requiere tiempo. Enséñanos a no andar nunca con prisas y a no exigirnos demasiado, como si todo dependiera de nuestro esfuerzo. Amén

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