17 de noviembre: “¡Oh, Roca Eterna, escóndeme en Ti!”


“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar; aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.” (Sal.46:1-3)

             ¡Es una promesa! El es nuestro amparo y fortaleza, aun durante los penosos días que se ven venir, “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Siempre que Le amemos y estemos obedeciéndole y guardando Sus mandamientos, haciendo Su voluntad, y siempre que estemos confiando en El, ¡El cuidará de nosotros pase lo que pase!

             El sitio más seguro del mundo en el que se puede estar es en las misiones, predicando el Evangelio por todo el mundo a toda criatura. ¡Sigue, pues, predicando la Palabra pase lo que pase, testificando permanentemente, llevando permanentemente a otras personas a conocer al Señor. La Palabra de Dios promete que si haces eso, ¡Dios te amparará!

             “Oh, Roca Eterna, escóndeme en Ti. No, no hay otro refugio al que pueda yo acudir. Lejos, muy lejos de casa voy, perdido por el negro laberinto de la vida, mas vuelo hacia la Roca Eterna; ¡escóndeme en Ti!” Nada puede rajar esa Roca Eterna: ¡Jesús! ¡Gracias, Señor!

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