«¡Muchas son las aflicciones del justo!» (Sal.34:19)

¿Las aflicciones de quién? No del impío, ¡sino del justo! «¡Pero el Señor le librará de todas ellas!» El Señor permite esas circunstancias como pruebas que fortalecen nuestra fe, para alcanzar victorias aún más grandes en lo que parecen derrotas. Hay cosas, como enfermedades, dificultades y problemas, que simplemente pasan para mantenernos aferrados al Señor. En otros casos, suceden para acercarnos unos a otros. A veces son para mantenernos humildes. Otras, para que oremos. ¡Hay muchas razones por las que sufrimos problemas! Así pues, hasta los problemas y las tribulaciones nos hacen bien.
Cualquier cosa que Dios haga, la hace con amor. Además, «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Rom.8:28). Dios nunca dejará que a ti, un hijo Suyo que le ama, te suceda algo que no sea para tu propio bien. Por eso, aunque «muchas son las aflicciones del justo», el Señor te librará de todas ellas, ¡sin importar cuántas ni cómo sean! ¡De T-O-D-A-S; TODAS! Ni de algunas, ni de unas pocas, ni de la mayoría, ni de muchas, ¡sino de todas! ¡De todas ellas! Confía, pues, en que Dios te ayudará, conforme a Su Palabra.

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