28 de noviembre: ¡No puedes seguir a Dios sólo cuando todo va bien!

Mucha gente lo que quiere es aprovecharse de Dios: “Yo primero” es la actitud que tienden a adoptar: “Dios, Tú primero haz tal y tal cosa por mí, y entonces sí creeré en Ti, entonces sí Te obedeceré”. Es precisamente lo mismo que le dijeron a Jesús los escribas y fariseos: “¡Haz un milagro y entonces te creeremos!” ¡Pero eso no es fe!

Apoyar la fe en el resultado en lugar de afirmarla en la Palabra es como decir: “¿Por qué El no me lo demuestra? ¡Cuando lo vea lo creeré! Si El me respondiera, entonces sí creería y le seguiría. ¡Pero El no me quiere ni le importa, pues no responde a mis oraciones!” ¡Simplemente no puedes subordinar tu fe y tu obediencia a las condiciones que tú mismo impongas o a la forma en que tú creas que Dios deba responder, y siempre y cuando todo marche bien!

Si solo vas a a creer y obedecer al Señor cuando todo marche bien, poco será lo que creerás u obedecerás, porque muchas cosas van mal cuando se está sirviendo al Señor! “¡Muchas son las aflicciones del justo!” (Sal.34:19)

Si cada vez que algo sale mal te acobardas y dejas de confiar en Dios, ¡serás un perpetuo cobarde! Pero si resuelves amar a Dios y seguir confiando y alabándole más que nunca, ¡El no te fallará! ¡ASS!

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