Diviértete! ¡Disfruta de la vida! ¡Pero por encima de todo, disfruta del Señor!

¡Dios nos creó para que gozáramos de esta vida y lo amáramos, y para que disfrutáramos eternamente de Él y de la vida! Lo ha hecho todo para nuestro deleite y nos ha dado los sentidos para disfrutarlo. Si pones a Dios por encima de todo, si buscas primeramente Su Reino y Su justicia, podrás disfrutar de todo plenamente; de toda buena dádiva y de todo don perfecto que Dios ha enviado de lo alto, y que Él mismo creó para tu deleite, pues eres Su hijo. (Mat.6:33; Stg.1:7)
Disfruta de esos placeres que Dios te ha dado tanto como quieras y en la medida que lo necesites, pero no más que de Él y de Su amor. ¡Es sentir un deseo desmedido de gozar excesivamente de esas cosas y adorarlas más que a Dios lo que se convierte en pecado! (1Juan 2:15,16) ¡No permitas que se vuelvan lo más importante de tu vida, pues Dios no acepta el segundo lugar! Él quiere que lo ames sobre todas las cosas. ¡Quiere ser tu Dios, por encima de todos los demás, y no tolera dioses ajenos delante de Él! (Éxo.20:3)
¡No te olvides de poner a Dios en primer lugar! ¡Ámalo y adóralo sobre todas las cosas y agradécele todo lo que nos ha dado para que lo disfrutemos! ¡Así podrás disfrutar de todo, y además… del Cielo! ¿Amén?

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