3 de julio

 

¡«El que retiene viene a pobreza, pero al que reparte le es añadido más»! (Pro.11:24)

 

Así es Dios: ¡le encanta dar más que tú, y nunca dejará que des más que El! ¡Cuanto más des, más te devolverá! Pero si no quieres dar lo que se te ha dado, es probable que Dios te lo quite. ¡Si no das para Dios voluntariamente, cuando estás en condiciones de hacerlo, es posible que Dios te cobre y pierdas mucho más de lo que hubieses dado!

 

Como ese caso que figura en la Biblia, del rico que obtuvo una cosecha enorme y tenía muchos bienes, y en vez de compartirlos con los demás, resolvió edificar graneros más grandes para acumular más para sí (Lucas 12). Su pecado no era la gran cosecha que Dios le había dado. El mayor problema era su egoísmo, la avaricia de su alma. Y todo lo que no quiso compartir con los demás, tampoco pudo llevárselo con él. ¡Lo perdió todo! Así es como obra Dios; ése es el egoísmo y sus consecuencias. ¡Pero si estás dispuesto a dar, Dios te recompensará, te lo devolverá con creces y te bendecirá tanto que rebosarás de bienes! ¡Lo ha prometido! (Mal.3:10)

 

¿Tú qué haces? ¿Acumulas? ¿O repartes? ¡«Con la misma medida con que medís, os volverán a medir»! (Luc.6:38)

 

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